Maricruz Sánchez, óptico optometrista y docente: “Se ha demostrado una relación directa entre la hipermetropía no corregida y los problemas de lectura”
Se celebrará el sábado por la tarde y el domingo por la mañana en la sede colegial de Santiago
El Colexio Oficial de Ópticos Optometristas de Galicia iniciará el sábado-16 y el domingo-17 de mayo el curso “Optometría pediátrica en la práctica clínica. Evaluación y manejo basado en la evidencia”. Tendrá lugar en la sede colegial en Santiago (Praza de Salvador García Bodaño, 2, 1º) en horario de 16:00 a 20:00 horas el sábado y de 9:00 a 13:00 horas el domingo. El curso estará impartido por la óptico optometrista Maricruz Sánchez, Máster en Optometría Avanzada y Ciencias de la Visión y directora del Centro de Optometría Pediátrica y Terapia Visual en Orihuela (Alicante).
Maricruz Sánchez explica que el desarrollo visual es un proceso dinámico de maduración que comienza en el útero y se prolonga hasta el final de la infancia. “Al nacer, el sistema visual es inmaduro, pero evoluciona rápidamente gracias a la estimulación del entorno”, señala la óptico optometrista.
Según la experta, un concepto clave es la emetropización, un mecanismo de autorregulación donde el ojo ajusta sus estructuras (córnea, cristalino y longitud axial) para compensar la hipermetropía inicial del recién nacido y alcanzar valores cercanos a la emetropía hacia los 5-6 años. “Es fundamental entender que existe un periodo crítico, desde el nacimiento hasta los 8-10 años, en el que el sistema visual tiene una gran plasticidad, pero también es muy vulnerable a estímulos anómalos que pueden causar daños irreversibles si no se detectan a tiempo”, asegura.
La optometrista destaca que la exploración optométrica debe adaptarse a la edad y al nivel de maduración cognitiva del niño o niña. Explica que el proceso se divide en varias fases esenciales:
- Anamnesis detallada: Se investigan antecedentes de riesgo como la prematuridad (especialmente si el peso al nacer fue inferior a 1.500 g), hitos del desarrollo motor y síntomas en el entorno escolar.
- Evaluación de la agudeza visual: Los test utilizados van a depender de la edad. En menores de 3 años se utilizan técnicas objetivas o de observación como la mirada preferencial . En niños mayores de 3 años, se emplean optotipos de símbolos reconocibles como el test de LEA.
- Refracción objetiva: La retinoscopía es la técnica de referencia para determinar la graduación sin depender de la respuesta del niño o niña.
- Evaluación de la visión binocular (alineamiento de los ojos mediante el Cover Test), la estereopsis (percepción de profundidad) y la capacidad de enfoque o acomodación.
Maricruz Sánchez apunta que las alteraciones más frecuentes encontradas en la población infantil incluyen errores refractivos, como la hipermetropía, miopía y astigmatismo. Especial atención requiere la anisometropía, es decir, la diferencia de graduación entre ambos ojos, que es un factor de riesgo para la ambliopía u ojo vago, que es la disminución de la agudeza visual por una experiencia visual anómala (estrabismo, defectos de graduación o deprivación). También apunta al estrabismo, que es la pérdida del alineamiento de los ejes visuales, que impide que ambos ojos miren simultáneamente al mismo objeto; las disfunciones binoculares no estrábicas, como la insuficiencia de convergencia, que dificulta el trabajo coordinado de los ojos en tareas de cerca; o las patologías específicas, ya que el optometrista puede detectar signos de alerta de cataratas congénitas o retinoblastoma.
La experta asegura que la visión es una herramienta esencial para el rendimiento académico. “Cuando el sistema visual no es eficiente, el niño debe realizar un esfuerzo excesivo que deriva en síntomas como fatiga visual, cefaleas, evitación de la lectura o pérdida de atención”, indica. Normalmente, Maricruz Sánchez destaca que los menores afectados en su visión tienen dificultad lectora. “Se ha demostrado una relación directa entre la hipermetropía no corregida y los problemas de lectura”, asegura. También indica disfunciones de enfoque y coordinación, con alteraciones como la insuficiencia de convergencia que provocan que las palabras «salten» o se muevan al leer, causando una disminución progresiva de la comprensión lectora; además de problemas oculomotores, ya que explica que una lectura fluida requiere movimientos oculares precisos (sacádicos).
“Los niños con dificultades visuales suelen realizar más fijaciones, más largas y un mayor número de regresiones, es decir, volver atrás en el texto, lo que ralentiza enormemente el proceso de aprendizaje. Es vital aclarar que los problemas visuales no son la causa primaria de trastornos como la dislexia, pero sí pueden actuar como un obstáculo significativo que agrava cualquier dificultad de aprendizaje”, argumenta.
El curso proseguirá con nuevas sesiones presenciales el sábado-30 (de 16:00 a 20:00 horas) y el domingo-31 de mayo (de 9:00 a 13:00 horas) en la sede colegial de Santiago.

