Los ópticos-optometristas descubren cómo la rehabilitación visual puede ayudar a pacientes de Baja Visión a recuperar hábitos cotidianos y hobbies

Adrián Pérez Baladrón, óptico-optometrista y docente del curso: “Un programa completo de rehabilitación incluye la prescripción de ayudas visuales y la optimización del resto visual, mediante el desarrollo de una visión excéntrica, técnicas de orientación y movilidad o habilidades de la vida diaria” 

El Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia celebrará en Santiago esta formación durante el fin de semana, que contará con la asistencia de 33 profesionales

El Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia celebra este fin de semana un curso sobre “Iniciación en Baja Visión”, que se impartirá en la sede de la entidad en Santiago (calle Salvador García Bodaño, 2, 1º C) el sábado-17, de 16:15 a 20:50 horas, y el domingo-18, de 9:50 a 14:35 horas. La jornada formativa estará impartida por el óptico-optometrista Adrián Pérez Baladrón que iniciará a los asistentes en el área de Baja Visión abordando conceptos básicos, protocolo de actuación y presentación de ayudas visuales especiales. Participarán 33 ópticos-optometristas colegiados de toda Galicia.

Adrián Pérez explica que la Baja Visión es una disminución de la capacidad visual del paciente provocada por una patología, que no se puede corregir con gafas convencionales, lentes de contacto o con algún tratamiento médico.

El experto señala que este trastorno visual es un gran impedimento para que el paciente pueda desempeñar diversidad de actividades, de ahí que muchas personas estén interesadas en vigilar su patología con el oftalmólogo, pero todavía más de abolir sus consecuencias. Y ahí, el especialista apunta que es donde cobra sentido la unidad de Baja Visión donde se lucha para que estos pacientes puedan recuperar sus actividades cotidianas y hobbies –tareas necesarias para ser autónomo y feliz–, que debido a su pérdida visual han tenido que abandonar.

Para conseguir ese objetivo, Pérez Baladrón explica que los rehabilitadores han de conocer todas las pautas de entrenamiento y acondicionamiento de cada caso, así como todas las ayudas ópticas y no ópticas para mejorar la calidad de vida del paciente. “Un programa completo de rehabilitación incluye la prescripción de ayudas visuales y la optimización del resto visual, mediante el desarrollo de una visión excéntrica, técnicas de orientación y movilidad o habilidades de la vida diaria”–destaca–. 

Degeneración macular asociada a la edad o glaucoma

Así, Baladrón indica que el óptico-optometrista debe conocer las consecuencias que origina cada patología, para abordarlas de manera individual y personalizada. “No es lo mismo padecer una degeneración macular asociada a la edad, que merma la mácula, es decir, el centro de nuestra visión que posibilita tareas de precisión como la lectura o ver las caras, que un glaucoma que afecta a la visión periférica, sobre todo con problemas de deambulación” –apunta–.

En el primer caso, el especialista destaca que los test específicos se centran en analizar la zona de retina mejor conservada para que actúe como nueva mácula y la rehabilitación se encargará de entrenar al paciente para que vea a través de ese nuevo punto. En el segundo caso, Baladrón señala que la rehabilitación girará, sobre todo, entorno a técnicas de orientación y movilidad, y los test específicos en este caso se centrarán en analizar el campo visual. “Diversos estudios muestran que tras un programa de rehabilitación, los pacientes mejoran notoriamente su autonomía, actividades de la vida diaria y hobbies, teniendo una relación directa con su estado anímico y el de las personas que lo rodean” –considera–.