La falta de adaptación de las lentes cosméticas por parte de un óptico-optometrista puede causar lesiones e infecciones visuales

El Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia recuerda que las lentes de fantasía utilizadas en Carnaval para disfrazar los ojos son un producto sanitario y no deben comprarse en bazares o por internet de forma ilegal     

El Carnaval llama a la puerta y con él toda la parafernalia de los disfraces y sus complementos. El Entroido gallego, muy extendido por toda la comunidad, adquiere su máximo esplendor en localidades de Ourense como Xinzo de Limia –declarada recientemente Fiesta de Interés Turístico Internacional–, Verín y Laza, conocidas como el “Triángulo mágico” por su tradición de desfiles y personajes ancestrales como las Pantallas, Cigarróns y Peliqueiros. Pero además, niños y no tan niños echan a volar su imaginación para encontrar los disfraces más originales, poniendo detalle incluso en los ojos, que además de maquillaje pueden ir vestidos con unas lentes de contacto cosméticas, conocidas también como lentes de fantasía que cambian el color o aportan formas diversas a la mirada.

Ante esta tendencia cada vez más extendida, el Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia explica que ha emergido la venta ilegal de este tipo de lentes en internet, bazares, tiendas de disfraces u otros comercios no autorizados que no proporcionan control alguno ni garantía sanitaria sobre el producto, por lo que recomienda adquirirlas en un establecimiento de óptica.

A pesar de que las lentes cosméticas no suelen utilizarse durante periodos prolongados de tiempo, un uso inadecuado de este producto sanitario acarrea una serie de riesgos como lesiones corneales e infecciones oculares. En este sentido, el Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia manifiesta que las personas que compran estas lentes fuera de las ópticas tienden a no respetar las pautas de mantenimiento e higiene necesarias para disminuir el riesgo de lesiones e infecciones. Entre los síntomas que se pueden experimentar se encuentran la sensación de sequedad y arenilla en los ojos, el enrojecimiento, la irritación e, incluso, el dolor al retirar la lente de contacto. Otros riesgos asociados a un uso inadecuado incluyen conjuntivitis, inflamación corneal, reacciones alérgicas, abrasión corneal –derivada de una deficiente adaptación–, y problemas visuales.

Seguimiento periódico del proceso de adaptación

Muchas personas que no necesitan corrección óptica utilizan lentes cosméticas de manera puntual, por lo que piensan que no es necesario acudir a un óptico-optometrista. Nada más lejos de la realidad. El Colegio gallego explica que el ojo de cada persona es diferente y “no existe una lente estándar” que se ajuste perfectamente a todos.

Cuando se adapta una lente de contacto, el óptico-optometrista evalúa aspectos como la salud visual del paciente, el estado del ojo y la medida de la córnea y, lo que es más importante, realiza un seguimiento periódico del proceso de adaptación. El óptico-optometrista también enseña las pautas de manipulación, higiene, limpieza y desinfección de las propias lentes y sus estuches, directrices esenciales para minimizar cualquier posible riesgo, así como las horas de uso recomendadas y la frecuencia de reemplazo de las lentes. “En ocasiones, la incomodidad o la mala visión se deben a la adhesión de proteínas, que forman una especie de nube fina en la superficie de la lente. En tal caso conviene aclarar varias veces las lentes con la solución para conseguir una visión perfecta” –matiza el Colegio–.