Aumentan los casos de ojo seco en toda la población por su exposición a ambientes nocivos y el uso excesivo de pantallas electrónica y fármacos

El Colegio de Ópticos- Optometristas de Galicia recomienda lágrimas artificiales para mantener sana la película lagrimal 

Ciertos estudios aseguran que se ha elevado su prevalencia por el uso de la mascarilla para prevenir la covid-19

Las inclemencias meteorológicas propias de la temporada invernal, las temperaturas frías y el viento, son causa de los mayores problemas visuales asociados a esta estación del año. El  Colegio de Ópticos- Optometristas de Galicia señala que es en invierno cuando empeoran las consecuencias del ojo seco, enfermedad crónica de la superficie ocular que causa síntomas de malestar, inflamación e inestabilidad visual y que actualmente puede padecer entre un 10 y un 15% de la población, siendo las mujeres las más afectadas sobre todo durante la menopausia.

El Colegio apunta que el Síndrome del Ojo Seco surge cuando la producción lagrimal es escasa o la evaporación lagrimal es excesiva. “Hay un aumento de la fricción del párpado sobre la superficie ocular, la lágrima natural se hace más salada y se lesionan las células de la superficie ocular, dando lugar a la aparición de los síntomas” –apunta el presidente, Eduardo Eiroa–

En estas situaciones, los ópticos- optometristas consideran básico el uso de lágrimas artificiales o de lubricantes oculares que mantengan sana la película lagrimal. Incluso, manifiestan que el uso de gafas puede proteger los ojos y disminuir los síntomas que, habitualmente, suelen ser de lagrimeo, irritación, sensación de arenilla o cuerpo extraño y ardor, enrojecimiento y visión fluctuante. Además, destacan que puede ser de gran ayuda mantener una higiene específica de los párpados en la zona de las pestañas mediante lociones, geles o toallitas específicas. A este respecto, apuntan que hay estudios que avalan la administración de antiinflamatorios naturales como el Omega 3 que ayudan a rebajar la hinchazón palpebral, mejorando la calidad de la lágrima y con ello de la superficie ocular.

Además de la edad avanzada y el ser mujer, otros factores de riesgo para padecer ojo secto son la cirugía refractiva, ciertos medicamentos, ambientes secos o expuestos a calefacción o aire acondicionado, exposición prolongada a pantallas de ordenador y uso de lentes de contacto. “Las personas que lo padecen son más conscientes de los síntomas en ambientes cargados y secos, cuando están más cansados o pasan horas delante de pantallas de ordenador” –indica–.

De hecho, las condiciones de vida de la sociedad actual han aumentado la prevalencia del ojo seco en toda la población, principalmente debido a varios factores que desestabilizan la película lagrimal: ambientes nocivos (polución, humos, compuestos orgánicos etc), aumento de tareas visuales que disminuyen la tasa de parpadeo (sobre todo con el uso de pantallas electrónicas), o el mayor uso de fármacos (antihistamínicos, antihipertensivos, antidepresivos, etc).

“La enfermedad de ojo seco es un reconocido problema creciente de salud pública y sus síntomas uno de los principales motivos de consulta de los profesionales de la visión, tanto en atención primaria como especializada. Tiene un gran impacto en la calidad visual y por tanto en la calidad de vida, afectando a actividades de la vida diaria, como leer, conducir o el uso de pantallas electrónicas entre otros” –indica Eiroa–.

Existen dos categorías de ojo seco, por deficiencia acuosa y ojo seco evaporativo por el aumento en la tasa de evaporación de la película lagrimal. El ojo secto evaporativo es más común y está provocado por la disfunción de las glándulas de Meibomio alojadas en los párpados y que se encargan de secretar los lípidos necesarios para retardar la evaporación de la película lagrimal. En estos pacientes se suele hacer terapia de párpados para evitar la atrofia de las glándulas y el empeoramiento de los síntomas de ojo seco.

El ojo seco en la pandemia

Se han realizado varias investigaciones sobre la relación del ojo seco con la covid-19 y se ha encontrado un aumento de la sintomatología de ojo seco. Hay estudios que sostienen que el aumento de la sensación de sequedad y agravamiento de los síntomas de ojo seco está motivado por el uso de la mascarilla, lo que hace que el flujo del aire vaya hacia los ojos aumentando la evaporación lagrimal. Por otro lado, y de forma indirecta, el aumento del uso de los dispositivos electrónicos consecuencia de las medidas preventivas de la pandemia aumenta el ojo seco derivado del uso de pantallas, el cual está causado por la disminución de la tasa de parpadeo. También hay que señalar que en los pacientes con covid-19 se ha encontrado un aumento de los síntomas de conjuntivitis, donde algunos pacientes presentaban congestión conjuntival como primer síntoma que también puede agravar el cuadro de ojo seco.